Comisiones Obreras de Asturias

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CCOO de Asturias

martes 5 de diciembre de 2017

LOS COLORES Y LOS TRAZOS

  • Texto de Francisco Álvarez González, ganador de la XIV edición del Concurso de Microrrelatos Mineros

El pintor arrimó sus ojos al cristal del ventanal para refrescar las pupilas con la luz tibia de la Costa Azul que el otoño estaba espolvoreando sobre la mansión de Notre Dame de Vie.
-¿Puedo saber en qué está trabajando en este momento? –le preguntó de improviso el periodista.
El artista español lanzó al reportero francés una mirada tiesa y áspera, como un pincel que alguien hubiera dejado sin limpiar el día anterior, antes de responderle:
–La entrevista ya ha acabado, monsieur. Soy hombre de palabra, le he concedido los treinta minutos prometidos y ahora debo seguir pintando. Tengo ochenta y dos años, no me sobra el tiempo...
–Me hago cargo. Verá, no es por interés informativo, es sólo curiosidad personal...
–Yo creía que la curiosidad personal y el interés informativo eran una sola cosa para ustedes, los periodistas –dijo el artista intoxicando la frase con los efluvios del aguarrás que flotaban en la sala.
–Tenga usted la gentileza, le aseguro que no le incordiaré más. Yo también soy hombre de palabra –insistió el reportero señalando con la cabeza al caballete sobre el que se veía el reverso de un cuadro.
–¡Olvídese! –contestó el artista–. Olvídese del caballete, no hay nada de provecho en él ahora.
Contrariado y resignado ante el intruso que seguía reclamando su atención, el pintor recorrió los cuatro o cinco metros que había entre el ventanal y la mesa, en la que reposaba un objeto plano oculto bajo una fina tela aterciopelada. Tiró de dos de las puntas del paño con delicadeza, como si fueran las frágiles alas de una mariposa exótica, y dejó al descubierto una lámina. El periodista la observó con urgencia, casi con ansiedad. A simple vista le pareció una obra inmadura, pueril, el diseño inacabado de un niño. Aunque aquello, razonó a continuación, no dejaba de ser un Picasso.
–De niño yo pintaba como Rafael, pero me ha llevado una vida entera aprender a dibujar como un niño –afirmó el pintor en ese preciso instante.
El comentario descompuso al periodista. Tuvo la sensación de que Pablo Ruiz Picasso acababa de leerle la mente. Y miró al artista malagueño como lo miraban los personajes cubistas que habitaban en sus cuadros: con ojos saltones, inquietos e inquietantes, oscuros y fríos como una bocamina.
–«Asturias, 1963» –leyó el reportero tratando de superar aquel trance incómodo–. ¿No es allí donde los mineros organizaron hace unos meses una huelga contra Franco? ¿Está dedicada a ellos?
–¿Usted qué cree? –preguntó Picasso– ¿No los ve ahí? ¿No ve usted ahí a los mineros y su tierra?
El periodista cercó con su mirada el dibujo, pero no vio nada más que lo ya visto: el trazo irregular de un brazo hercúleo y una mano firme aferrando una lámpara que salpicaba destellos de luz en todas las direcciones, la inscripción con el año y el nombre de aquella tierra que él mismo acababa de pronunciar en voz alta, y la afamada firma del autor de la obra. Pero nada de colores, negro sobre blanco sin más.
–Sí, tal vez… Se intuye lo que el autor… –divagó el entrevistador reconvertido en entrevistado.
–No es necesario que mienta –le dijo Picasso–. Basta con que mienta el pintor, es parte de nuestro oficio. El arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad. Yo no pinto lo que veo, pinto lo que pienso.
El artista despidió al periodista con pocas palabras. Ya a solas, acercó la lámina al ventanal para repensar los colores invisibles de aquella obra. Vio el verde esperanza del paisaje asturiano, el negro profundo del carbón, el rojo alarmante de la sangre, el amarillo empobrecido del sudor obrero, el gris férreo de las vagonetas, el gris plomizo del cielo norteño y el color óxido del régimen de Franco. Luego recorrió los trazos. Vio en las curvas los montes de las cuencas, los labios de mujeres recitando la libertad en nombre de sus hombres. Y vio en las rectas la inflexible rectitud de aquellos mineros.

LOS COLORES Y LOS TRAZOS

martes 5 de diciembre de 2017

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